Saturday, February 24, 2007

Paseo romántico en Dover



Qué hago aquí? Ah, sí, el loco. Joder, me ha vuelto a pasar, me he quedado dormida sin más. Bueno, sigo viva. Tengo que subir, a la próxima me caigo fijo. Nadie me encontraría aquí. Mierda de vida. Hace frío, coño, y voy y me dejo la chamarra en el bar. Jodido psicópata. Cada vez están más locos. Que le hiciera una mamada en el faro, tiene cojones. Al menos iba cargado de cristal. Aaahhhhh. Mierda, me va a venir. Y yo en esta puta cornisa. Tengo que subir. Mierda, mierda, las manos me tiemblan. Respira, respira, Cate. Por qué coño pienso ahora en ella? Dichosa cara amenazante. Cómo me pudo hacer eso? Se va a enterar. Voy a salir de ésta, sí, y me van a dar la custodia otra vez. Dejaré toda esta mierda, dicen que se puede. Roselyn casi lo consigue, si no llega a ser por la paliza de esos desgraciados. Dónde fue que esuvo? Ah, sí, el sitio ése en Lambeth. Mañana mismo voy. Y Steve volverá conmigo, y la serpiente de mi madre tendrá que tragarse todas las palabras que le dijo al juez. Steve. Mierda. A quién coño estoy engañando? Aún estoy borracha. No, nunca me lo van a devolver, nunca saldré de esta mierda y acabaré en una cloaca rajada por el primer psicópata de verdad queme pague las cincuenta libras. Y si me dejo caer? No, no puedo. Qué pensaría Steve? Su madre no es una cobarde, aún no. Joder, el mono.

“Eh, estás bien?”

Lo que me faltaba. La parejita caminando románticamente por los acantilados. “Dejadme en paz!!” Que se vayan, por Dios. Que se vuelvan a sus vidas perfectas, sus trabajos bien pagados y sus familias felices. Qué coño saben ellos de la vida. Él no la pega, ni bebe, ni se mete cualquier mierda similar al caballo. Joder, siguen ahí. Que me den en paz. Serán hipócritas. Me acabo de convertir en su buena obra del mes. Mierda, las manos, mierda, mierda...

“Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!”

Saturday, February 17, 2007

Miércoles de Starbucks

(a mi tía)

¿Y no te gustaría estar prometida?

Para eso debería gustarme la idea de estar casada.

Ya, pero podrías llevar un anillo, es guay.

Sí, ya he visto el ímpetu con el que muchas chicas le sacan brillo al diamante en el vagón del metro. Y cómo luego se aseguran con mal disimulo y el rabillo del ojo de que todo el mundo se ha dado cuenta que hay alguien dispuesto a casarse con ellas...

En cualquier caso, jamás llevo metales sobre mi piel.

Eres alérgica?

No. Simplemente me molestan.

Ah.

Uf, lo siento. Hoy tengo la arrogancia subida. Ya me conoces: antes muerta que convencional. Me alegro horrores por ti, de todas formas.

Ya, no sé, es lo normal, ¿no? Llegas a una edad en la que te casas, tienes hijos... ¿Por qué te lo tomas todo como una amenaza a tu individualidad? Es como si te diese pánico compartir algo con el resto del mundo.

El matrimonio no me da pánico. Como tampoco me lo da, qué sé yo, Oklahoma y no por eso la voy a apuntar en la lista de lugares a los que ir antes de que me muera. Simplemente no me llama la atención.

¿Y tu familia que opina de esto?

¿Y eso qué tiene que ver?

No sé, mi padre me presiona mucho para que tenga ya hijos, por ejemplo.

¿Y tú vas a casarte y a tener hijos por eso?

Por eso sólo no, mujer, pero sé que si no lo hago, sufren.

¿Entonces no es porque Kostas es el hombre de tu vida?

Yo no creo en eso del “hombre de tu vida”. Creo que una persona adecuada llega en un momento adecuado.

¿Me estás diciendo que Kostas podría llamarse James, entonces, si James hubiese llegado dos meses antes? ¿No te da miedo conocer un día a alguien que te hagas sentir que tu vida no tiene sentido sin él?

Eso sería sólo pasión. La pasión se acaba. No es felicidad.

Tal vez la felicidad sea una cadena de pasiones y lágrimas.

O tal vez sea la seguridad de tener a alguien que te respeta y te cuida y es un buen padre.

Esa idea me parece espeluznante.

Para algunos la vida no es una apuesta continua. A mí me gusta la seguridad.

¿Y no te aterra la posibilidad de despertar un día a los 45 y encontrarte aburrida?

¿Por qué? Si tendré hijos, y un marido, y probablemente un trabajo y una casa bonita. Y familia y amigos alrededor. Vivir dentro de los cánones de la sociedad no implica aburrirse, ¿sabes?

....

¿Qué?

Me das envidia.

¿Yo? ¿Por qué?

Porque no tienes dudas, porque vas a ser feliz. Porque yo me pregunto cada mañana si debería embalar todo y largarme a la Tierra de Fuego.

Pero si tienes a Nikos...

Cierto. Y con él, la seguridad que tanto me aterra.

Pues vete con él a la Tierra de Fuego.

Nah, allí la gente también se casa.

!!!!!

Déjalo, soy incorregible. Nos vemos la semana que viene, ¿entonces? Me toca invitar a mí.

Sí, claro. ¿Aquí mismo?

Mismamente. Dale recuerdos a Kostas.

Y tú a Nikos. Y no te olvides de la invitación.

Tranquila. Prometo comportarme.

Tuesday, February 13, 2007

Hayley

Conseguía brillar hasta en aquella sala de ojos caídos y cruces en las retinas. No resultaba difícil transportarla, más sonriente, a una clase de quinceañeros. Con su lazo en el pelo, el maquillaje innecesario, cuchicheando con sus súbditas y el chico guapo de cuarto curso guiñándole un ojo por la ventana.

Después todo pasa rápido y más bien sin querer. Un mes más tarde llegan los nervios, la prueba, la cruz que se queda grabada en la retina, la certeza aplastante del horror que se avecina, la psicóloga contratada de la seguridad social que le aconseja que se lo cuente a su madre, los insultos –puta, inconsciente-, las lágrimas contenidas. Un curso acelerado de dolor gratuito.

La enfermera la llama y todo en ella tiembla. La madre pemanece inmóvil, como intentando excavar un hueco en la pared de enfrente con la mente. Toda la sala la mira suplicante unos instantes. Hayley se rinde, se sacude los restos de niñez del chándal negro y se lleva su brillo, sola, a la sala de ecografías.